“Como niños recién nacidos, busquen la leche no adulterada de la Palabra; gracias a ella crecerán”, (1 Pe 2, 2).
El ruido, la violencia y la crisis parecen dominar la sociedad puertorriqueña. Pero, transformar el ser en un remanso de paz es un ejercicio necesario desde que el infante ve la luz. Se pueden moldear a los hombres y mujeres del mañana mediante la exposición a la oración, la calma y los rezos, con estos recursos es posible fomentar un Puerto Rico mejor y sano. Especialistas señalan que orar resulta beneficioso para el recién nacido. Mencionado lo anterior usted se preguntará: ¿En qué forma la oración obra de forma positiva en su bebé? Eso lo contestaremos a continuación.
Oración saludable
La Dra. Luisa Burgos Vázquez, Pediatra y Directora del Centro Guadalupe Vida y Familia, habla sobre los beneficios de la oración en la salud del nacido y el que no ha nacido.
La pediatra indica que un ambiente en el que se fomenta la vida espiritual permite un entorno saludable para manejar tensiones. Por lo anterior, y de no mediar algún defecto congénito, la presión y el pulso sanguíneo funcionarán establemente, lo que a su vez propicia el buen funcionamiento de los sistemas corporales. Esto contribuye al sano desarrollo y a la buena salud. Permite un ser equilibrado incluso desde antes de su nacimiento.
Por otro lado, un ambiente con sobrecarga de tensión, en el que no esté disponible un recurso positivo como una saludable vida espiritual, provoca factores estresantes fuertes que pudieran causar daños irreparables, y hasta la muerte en casos extremos. La presión arterial alta, que provoca el estrés negativo de un entorno tenso y no controlado, puede romper arterias y venas lo que deriva en hemorragias peligrosas y fatales.
Antes de su nacimiento
“Se recomienda hablarle al bebé durante el embarazo para que se familiaricen con las voces de afuera. Por eso los médicos cristianos recomiendan la oración porque todo lo que llena a mamá de paz, mamá lo transmite al bebé”, confirma la Doctora Burgos.
Esa primera etapa de vida, que es de crucial importancia, va desde 0 a 6 años. “Después del primer mes de gestación el sistema neurológico ya está funcionando. Esa vida puede percibir, sentir el dolor y el afecto. Por eso destacamos los efectos positivos que la oración pueda tener en ese ser, que desde esa etapa, puede reaccionar”, detalla la pediatra.
Rezos en la salud mental
De la misma forma, la Psicóloga clínica de niños y adolescentes, Janet Sepúlveda Morales, Ph.D., destaca los aspectos positivos que tiene un ambiente espiritual para la salud emocional del vástago.
“Un entorno espiritual y positivo puede fomentar la salud mental del menor y mejorar su desarrollo, especialmente si se ora y se habla con el niño. De esta forma entenderá que su opinión se considera, lo que fomenta su autoestima”, subrayó Sepúlveda Morales.
Sobre la oración diaria y el proceso de aprendizaje en los infantes, la Psicóloga puntualiza: “Orar regularmente frente al recién nacido, puede tener como resultado, a largo plazo, que el niño imite/aprenda esta conducta. Los seres aprendemos por imitación”. La Dra. Sepúlveda destaca además que hacerle entender al menos por qué se ora, cuál es el propósito, es importante.
Familia que ora por el niño
Como especialista de la salud emocional infantil, Janet Sepúlveda ha visto los beneficios de la oración en la vida familiar y cotidiana: “Cuando esta actividad se realiza en familia, el menor tiene mayor seguridad a la hora de enfrentar los estresores diarios. La oración familiar ofrece el apoyo y cariño adecuado, para satisfacer esa necesidad básica que tenemos los seres humanos de pertenecer a un grupo”.
Bendición en todo momento
El Capellán del Hospital Auxilio Mutuo, Padre Francisco Javier Marrodán, CM, explica la importancia de orar por los recién nacidos. “Los papas, familiares o amigos pueden orar a Dios a favor del niño, para pedir que su presencia y bendición venga sobre él”, sostiene el sacerdote de la Congregación de la Misión, conocida como los Padres Paules.
Ante las complicaciones de salud que pueden enfrentar los niños hospitalizados el Padre Francisco recomienda la bendición diaria a los niños. No hay que esperar solamente por ese momento especial del nacimiento o situaciones en las que su bebé esté en peligro. Muchos padres lo saben. Y piden oración y bendición para sus hijos, sin que, necesariamente, se esté atravesando por un momento difícil. Lo hacen con la intención de que la presencia de Dios acompañe al infante. “Orar por los niños llena de alegría y su efecto es notable”.
En momentos como los descritos, una tradición que las familias católicas practican es encomendar al recién nacido al cuidado de San Ramón Nonato, quien recibió el sobrenombre de no nacido, porque su madre murió en el parto antes de que el niño viese la luz.
Desde El Visitante recomendamos que la familia, en su deseo de forjar seres de Dios, ore antes del nacimiento del niño. Y de la misma forma, a medida que continúe ese nuevo ser su crecimiento, es de vital importancia hacerle partícipe de la oración, esa relación viva que nosotros, como hijos de Dios, tenemos siempre a nuestro alcance. (Enrique I. López López)


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