
El Papa Emérito, Benedicto XVI, nos ha dejado un legado importante de documentos, mensajes, homilías y encíclicas que sin temor a dudas han marcado a la Iglesia en varios aspectos interesantes de su misión.
Pero como para cerrar con broche de oro su misión petrina y buscando llevar a nosotros, los fieles, a redescubrir el camino de la fe, convocó un Año de la Fe.
Al así hacerlo, su santidad deseaba ver que el testimonio de vida de los creyentes fuera cada vez más creíble. Permitiría redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree.
El próximo sábado 4 de mayo celebraremos la Fiesta Litúrgica de nuestro Beato Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago - una figura eminente del laicado católico de nuestra Iglesia puertorriqueña. Como lo deseó SS Benedicto XVI para cada uno de nosotros al proclamar el Año de la Fe, Chali, en sus 44 años de vida, desarrolló una vida especialmente intensa, con una atención particular a la liturgia, y con una ejemplaridad que resultó de verdad influyente y admirable.
Veamos a continuación expresiones de SS Benedicto XVI y cómo la vida de nuestro Beato, un “verdadero Hijo del Espíritu Santo”, es testimonio vivo de todos los frutos que habremos de cosechar en el Año de la Fe.
• SS Benedicto XVI: “La puerta de la fe” (Hechos 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida.
• Apostolado Litúrgico de Chali: Le consideramos El Apóstol Preconciliar de la Liturgia. Difícilmente se podría haber conseguido alguien mejor dotado de este material. Leyó e hizo conocer las grandes encíclicas concernientes a la reforma litúrgica, fundó el Círculo de Cultura Cristiana y publicó según pudo, el boletín Liturgia, precisamente para dar a conocer toda la riqueza que encierra la liturgia y su efecto y poder en la vida religiosa del cristiano católico. Organizaba una especie de talleres a los que llamaba “Días de Vida Cristiana”, en los que explicaba, ilustraba y practicaba los diversos tiempos litúrgicos. Llegó a decir, de la Vigilia Pascual “vivimos para esa noche”. Y su canto preferido (lo último que escucharon sus oídos en la vida terrena, de labios de su hermano benedictino), fue el Exultet.
• SS Benedicto XVI: El Año de la Fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad” (1Corintio 13, 13).
• Beato Carlos Manuel – Una fe nutrida de la espiritualidad sacramental: Sus hermanas nos dan su síntesis de cómo nutria su fe: “Vivió, creció y murió con una fe profunda que alimentó con las celebraciones litúrgicas, centro de su vida, con la oración y la meditación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el estudio y todo lo que iluminara su vida de fe. Dando siempre testimonio de su esperanza con la fe que profesaba”.
• Beato Carlos Manuel – Caridad para con Dios: “Hablar con Cristo y hablar de Cristo formaban en él un todo armonioso. Para él todo se convertía en ocasión para conocer a Cristo, para darlo a conocer; para amar a Cristo y para hacerlo amar: a Cristo el Hombre-Dios, a Cristo en su Iglesia, a Cristo en la liturgia, a Cristo en los hombres, a Cristo el Crucificado-Resucitado”. Su hermana Sixta, quien lo acompañó durante toda su vida, lo reitera: “el amor a Dios se veía en todos los aspectos de su vida. Dios era el centro. Y él estaba entregado totalmente a Él. Era el amor primero de su vida”.
Podemos decir que la figura de Carlos Manuel responde plenamente, particularmente para nuestra Iglesia de Puerto Rico, a lo que el Santo Padre, Beato Juan Pablo II afirmara en su carta apostólica Tertio Milenio Adveniente, no. 37: “El homenaje más grande que la Iglesia puede dar a Cristo ... será el manifestar la presencia todopoderosa del redentor a través de los frutos de fe, esperanza y caridad presentes en los hombres y mujeres ... que han seguido a Cristo en las diferentes formas de la vocación cristiana.” (p20).
“Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada” 2 Tesalonicenses 3, 1
Que la gracia de Cristo Jesús, nuestro Señor, esté con todos ustedes.
(El autor es miembro del Círculo CMR en el Obispado de Arecibo.)






