¿Me gustan los hombres? Sí. A mis 17 años de edad confronté mi vida y reconocí esta realidad. Aun así, miles de preguntas rondaban mi cabeza sin dejarme descansar y fue entonces cuando comenzó la búsqueda de la verdad. ¿Quién soy? ¿Por qué soy así? ¿Por qué me gustan los hombres? ¿Por qué yo? Ahora, ¿qué hago? Pero ahí seguían sin ser contestadas. Busqué respuestas en amigos, compañeros de la universidad, en gente de la misma Iglesia, en el trabajo y nada aún me convencía del todo.

Comencé una relación de noviazgo, la cual se definió por una sexualidad descontrolada, en donde si había sentimientos pero más que todo era el placer constante. Esta relación me llevó a caer en la mentira, en la desesperación, en la rebeldía, en la indiferencia… Me llevó a cambiar quien realmente era. Sacrifiqué muchas cosas porque eso era “amor”, mi mala concepción del amor.

Llegué a considerar salirme de la Iglesia, porque era muy pecador. Lo cual era un error. En la Iglesia todos somos imperfectos, tratando de hacernos perfectos en el amor a Dios. Pero no lo entendía así. Me sentía rechazado y marginado por todos, cuando era yo mismo quien me alejaba y marginaba.

Pero un gran hombre de Dios, que conocía mi situación, me dijo: “De aquí no te vas, momentos como este los hemos tenido todos y ahora es cuando más tienes que agarrarte de Dios. En momentos de tormenta no se hacen mudanzas”.

Y así lo hice. Seguí buscando la verdad, consciente de que este como otros era tan solo un momento. Y mi familia, ¿dónde queda en todo esto? Estaba ahí, un poco silente pero no ausente. Contra ellos también me rebelé, pensando que me hacían daño, cuando era yo quien los hería y ofendía, sin permitirle compartir mis penas.

Ahora sé que se preocupaban y que con sus oraciones y lágrimas me acompañaban. Luego de esa relación, en la cual creía amar, comencé a destruirme aún más, El apetito sexual se había agudizado y la promiscuidad comenzó a tomar lugar. En este lugar quisiera detenerme y pedir perdón a todas las personas que les hice daño. Por mi soberbia, por mi dolor, por mi necesidad de afecto, por un vacío… A mi familia; mis amigos; a mi Iglesia; a quienes no recuerdo ni sus nombres, y, en especial, a Dios por no reconocer su gran amor y su misericordia.

Recuerdo en muchos de esos encuentros casuales conocer personas sumamente buenas, personas exitosas, personas creyentes, pero con una gran necesidad de afecto, de cariño, de amor. Personas muy solas. Necesitadas de personas, como tú y como yo, que nos sentamos semana tras semana en el mismo lugar a escuchar la palabra de Dios que por años ya hemos escuchado, que decimos tener la verdad, que comemos a un Dios vivo, que es todo amor en la Eucaristía, pero que queremos moldear a nuestra manera. No olvidemos lo que dice la palabra en Marcos 2; 17: “Al oír esto Jesús, les dijo: ‘Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

Si la palabra de Dios, Jesús mismo, ya hubiera penetrado nuestros corazones seriamos reflejo del amor de Dios, rico en misericordia y el mundo que conocemos sería diferente. Aunque como Iglesia de Dios no estemos de acuerdo con la práctica homosexual, estamos llamados a acoger y amar con comprensión a nuestros hermanos. Es por eso que yo aún sigo aquí, por personas que tomaron de su tiempo no para juzgarme sino para llevarme en el amor a Dios.

Quizá deba terminar aquí. Pero me parece un final demasiado idílico y fantasioso, para una vida tan turbulenta y confusa.

Esa búsqueda de la verdad de la que al comienzo hablaba, poco a poco se ha ido definiendo en Dios. Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, cuya creación está inscrita con la verdad.

Hoy camino hacia ese encuentro con Dios, propenso a volver a caer, a volver atrás, a cansarme, a querer dejarlo todo, a confundirme, a olvidar a donde voy… Por eso he ido aprendiendo a vivir el día a día, con pequeños pasos, pero firmes; consciente de mi realidad y a donde quiero llegar; buscando ser perfecto y consciente de la Misericordia de Dios.

(El autor es un laico que participa de la Pastoral de Courage Puerto Rico en la Arquidiócesis de San Juan.)

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Los restos de don Ramón Power y Giralt serán trasladados desde España a San Juan el próximo sábado 6 de abril.

Dicho acontecimiento histórico será celebrado con una Misa en la Catedral San Juan Bautista el domingo a las 11 a.m.

Los restos de Ramon Power , afirmó S.E.R. Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan, estarán el domingo en “la Real Intendencia”, (la actual Secretaría de Estado) en el Viejo San Juan y luego a las 11:00 a.m. se celebrará la Misa Solemne en la Catedral con los restos mortales del “diputado puertorriqueño a las Cortes de Cádiz (16 de agosto de 1809)”.

La importancia de este suceso histórico, según lo señala la Carta Pastoral sobre Identidad Católica y Piedad Popular en Puerto Rico, es que “La primera efeméride que estaremos celebrando en el orden cronológico en transcurso de este año, será el gesto de Juan Alejo de Arizmendi, primer Obispo de origen puertorriqueño al entregar su anillo episcopal a Don Ramón Power y Giralt. Consta en mi Carta pastoral Patria, nación e identidad: don indivisible del amor de Dios la narración este acontecimiento”, lee el documento oficial.

 

 

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“Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe”. (I Corintios 15,14)

La Resurrección de Cristo es el mayor evento de la historia de la salvación. Tan es así que, aún hoy en tiempos posmodernos, en que sectores poderosos de los medios insisten en trivializar a Dios, relativizar la fe y excluir al Señor de lo temporal, este suceso sigue siendo una verdad y un hecho indiscutible.

La confirmación más contundente de que Cristo resucitó es que hubo testigos que entregaron su vida, con el martirio, por la promesa cumplida de Jesús. “Es un anuncio que generaciones enteras de hombres y mujeres a lo largo de los siglos han acogido con fe y han testimoniado a menudo al precio de su sangre, sabiendo que precisamente así entraban a la nueva dimensión de la vida”, expresó el hoy Papa Emérito Benedicto XVI, en una Audiencia General en Roma, en 2009.

Han transcurrido 1980 años de la Resurrección de Jesús y, hoy, la cristiandad católica celebra la victoria de Cristo sobre la muerte, la victoria de la luz sobre las tinieblas. No obstante, aún en estos días no falta quien trata de negar su historicidad reduciendo el relato evangélico a una visión. “La pregunta que la persona de fe le hace al que no cree surge del Evangelio de San Lucas 24,5-6, insertada en el relato de la Resurrección. ‘¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que resucitó’. El anuncio de la Buena Nueva de la Resurrección surge de una Persona, surge de Jesucristo muerto y Resucitado. Es un evento único, pero a la vez, que crea una nueva realidad para todos. Esta nueva realidad es la Persona de Cristo que al morir y resucitar abre una nueva realidad para la persona humana”, expresó el Obispo de Mayagüez, Monseñor Álvaro Corrada del Río S.J.

Monseñor Corrada del Río explicó que la pregunta del Ángel, “¿Porqué buscan entre los muertos al que vive?”, reta a la persona posmoderna a enfrentarse al vacío de la experiencia del individuo que opta por vivir sin fe y sin Dios. “El reto del vacío de esta vida sin Dios es cuestionarse siempre: ¿Cómo puedo vivir una realidad humana sin esperanza y fe cuando para el ser humano con o sin Dios llega el momento de aceptar la esperanza de vivir por el amor generoso y salir del ensimismamiento al otro?”

Al momento, hay evidencia geográfica, histórica, lugares y documentos que certifican que hace 20 siglos Jesús resucitó. Hay una tradición de textos bíblicos antiquísimos que a base de una serie de traducciones nos ayudan a entender esto. Sin embargo, para el Obispo Emérito de Arecibo, Iñakí Mallona, todo es cuestión de fe. “Es un principio de fe, no es cuestión de comprobación. La comprobación la pudieron hacer los apóstoles ante el hecho de verle a Él resucitado y con sus llagas; ellos nos han dado el testimonio. Los demás hemos creído por la fe. No son cuestiones de hecho experimentales que uno pueda tener, con experimentales quiero decir exactas. Está la historia misma de la Iglesia, todo lo que ha sido la marcha de la Iglesia, la santidad de unos y de otros en el matrimonio, en la vida cristiana. Lo que la Iglesia ha supuesto de orientación para la humanidad, sus valores, incluso en sus propias instituciones de tipo natural”, detalló.

Igualmente, el Obispo de la Diócesis de Fajardo- Humacao, Monseñor Eusebio Ramos Morales coincidió con Monseñor Iñaki. “Ese es el gran misterio de nuestra fe. Jesús murió y resucitó es un gran misterio, pero al mismo tiempo, la gran llamada que le hace Jesús a sus discípulos y a su Iglesia. El está vivo, esa es nuestra fe y corre en nuestros corazones y tenemos que continuar”.

De otro lado, el Papa Emérito Benedicto XVI dijo en 2009 que “la Resurrección no fue para Jesús un simple retorno a la vida anterior, como por ejemplo sucedió con Lázaro. La Resurrección se sitúa en otra dimensión; es el paso a una dimensión de vida profundamente nueva, que nos toca también a nosotros, que afecta a toda la familia humana, a la historia y al universo. Este acontecimiento introdujo una nueva dimensión de vida, una apertura de nuestro mundo hacia la vida eterna.”

Sobre este particular Monseñor Corrada del Río expresó: “La Resurrección de Cristo me abre la puerta a la vida eterna. Amar a Cristo es amar a Dios y a los demás. Por eso, el que escucha la Buena Nueva de la Resurrección puede arriesgarse a caminar en la fe de Cristo vivo y unirse al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia”.

Por su parte, el Obispo Emérito Iñaki opinó que “la Resurrección es un hecho que está en total vigencia y está sucediendo en cada uno de nosotros que nos abrimos a la fe y a la caridad frente al Padre.” Asimismo, reiteró que “para el creyente el punto de partida es siempre Cristo Resucitado por estar vivo, no solamente en la gloria del Padre, sino también en medio de nosotros. Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo nos dijo Jesús”.

Finalmente, el Obispo de la Diócesis del Yunque indicó que Puerto Rico vive momentos de muchas dificultades, de mucho dolor por la crisis familiar, la crisis económica y social, el relativismo moral y el secularismo. “Recobrando la fe como discípulos misioneros, y recordando esa fe y buscando ser verdaderos testigos vivos, alegres, coherentes y entusiastas de Cristo Jesús podemos seguir sembrando, llevando la Buena Nueva por todas partes y sembrando la semilla del Evangelio en cada corazón. Unidos como pueblo podemos caminar recobrando la alegría y la paz para todos y trabajando por la justicia social de nuestro país”.

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"En efecto, la Iglesia, defendiendo la dignidad de la mujer y su vocación, ha mostrado honor y gratitud para aquellas que -fieles al Evangelio-, han participado en todo tiempo en la misión apostólica del Pueblo de Dios. Se trata de santas mártires, de vírgenes, de madres de familia, que valientemente han dado testimonio de su fe, y que educando a los propios hijos en el espíritu del Evangelio han transmitido la fe y la tradición de la Iglesia". (Fragmento de la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, 1994).

Como una adolescente que se enamora por primera vez, sus acciones y pensamientos giran en torno a Él.

Con sólo mencionar su nombre su semblante cambia; sus ojos brillan de manera especial; su voz tiembla, se le dificulta encontrar las palabras adecuadas para hablar de Él. Eso es lo que le ocurre a Iris Jaime cada vez que habla de Cristo Jesús.

“Cuando tú vives una espiritualidad con Cristo Jesús se te sale por los poros y lo dijo Pablo: ‘no soy yo el que vivo, es Cristo que vive en mí’. La espiritualidad es la intimidad que tú vives con Cristo Jesús y el único que hace posible esa intimidad es el Espíritu Santo. Tienes que conocer esa tercera persona de la Santísima Trinidad para que el actué en tu vida”.

Iris confesó que todas sus acciones son consultadas con Cristo Jesús frente al Sagrario. “Cuando yo llego al templo, antes de saludar a mis hermanos yo lo saludo a Él, me voy frente al sagrario y converso con Él”. Además, admitió que “tú no puedes hablarle a nadie del amor del Padre si tú no vives en el amor del Padre, tú no puedes hablarle a nadie de la conversión si tu no has pasado por lo menos por el inicio de esa conversión, tú no puedes hablar de la salvación de Jesús si tú no has experimentado en tu vida la salvación de Jesús y la experimentas cuando lo aceptas”.

Esta otrora maestra de español, que se retiro tras 34 años de servicio, relató que aunque desde los 10 años estuvo asistiendo a la Iglesia Católica en su natal Luquillo, no fue hasta 1990 que participó de un retiro y tuvo un encuentro real con Cristo. “Una vez lo conocí, me enamoré de Jesús; fui conociéndolo más e hice un compromiso más profundo con la parroquia, integrándome a diferentes grupos y equipos”.

Iris detalló que forma parte de varios grupos de la Parroquia San José de Luquillo a la que asiste. Coordina junto a un equipo los talleres de evangelización kerigmáticos, es parte del Consejo Pastoral y de la Pastoral de Catequesis. Al momento, imparte catequesis a adultos. También, pertenece a la Pastoral de Ministros de la Comunión y a la Pastoral de Liturgia. Además, participa del Círculo de Oración y de las reuniones semanales de las pequeñas comunidades en la que se reúnen los participantes que ya han completados los talleres de evangelización kerigmáticos.

La entrega de esta mujer, madre de cinco hijos, trasciende fronteras. Enfrentó momentos de desolación cuando a su esposo le amputaron ambas piernas a consecuencia de la diabetes y tuvo que acoger sola la responsabilidad del hogar, con tres hijos en la universidad, su trabajo como maestra y todas sus obligaciones en la Iglesia. Esta sobreviviente de cáncer afrontó con valentía la partida de su esposo sin alejarse del Señor. “Cuando mi esposo vivía me ayudaba mucho. Aunque no podía levantarse de la cama era mi secretario. Me decía: ‘te llamó el Padre, que vayas a la Parroquia. Acuérdate de que esta noche tienes reunión y así por el estilo’. Mi segunda hija, que estaba empezando premédica al momento que le amputaron la primera pierna a su papá, me dijo: ‘mami, ahora no podré cumplir mi sueño de ser doctora, pero yo le dije con ayuda de Dios Todopoderoso y la intervención del Espíritu Santo lo vas a lograr y así fue”, dijo Jaime, con una sonrisa en su rostro que no deja duda que vive en gracia con Dios.

Finalmente, Iris exhortó a los cristianos que quieran que Cristo Jesús forme parte de sus vidas a que acojan la oración, la Palabra y la Eucaristía. “Hay tres puntales esenciales para todo cristiano; la oración, la palabra y la Eucaristía. Centra tu vida en esos tres puntales y verás la gloria de Dios”, concluyó con una expresión de alegría en su rostro que da testimonio de que Cristo es el centro de su vida y todo lo que hace es para alabarlo a Él.

 

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En este día en que se cumple el octavo aniversario del fallecimiento del Beato Juan Pablo II, recordamos ese 2 de abril de 2005, en el que la Iglesia universal se unía en la oración, por su amado Pastor, que durante sus 26 años de Pontificado llevó por todas las plazas del mundo el Evangelio de la esperanza y del amor de Cristo.

Era la vigilia del Domingo in Albis y de la Divina Misericordia, instituida por el Papa Karol Wojtyla, el 30 de abril del Año Santo del 2000, con ocasión de la canonización de sor María Faustina Kowalska, con el anhelo de que el domingo que cierra la Octava de Pascua, se haga memoria del mensaje de misericordia de Jesús, que «sigue llegándonos a través del gesto de sus manos tendidas hacia el hombre que sufre, inclinándose sobre todas las miserias humanas, tanto materiales como espirituales».

«Es el amor que convierte los corazones y dona la paz» - escribió Juan Pablo II – destacando que «el mundo tiene mucha necesidad de comprender y acoger la Divina Misericordia». Y un día como hoy, Benedicto XVI, recordaba a su amado Predecesor, exhortando a ser Misioneros del amor de Cristo a la humanidad, al recibir a unos cinco mil peregrinos de Madrid, que habían venido al Vaticano, para agradecerle su viaje a España, para la Jornada Mundial de la Juventud. Los alentó «a testimoniar - en todo momento y por doquier con valentía y fidelidad – la potencia y la luz de Cristo que transforma el mundo y es el mejor de los amigos».

Benedicto XVI recibió en audiencia, en el Aula Pablo VI - animada por un ambiente de gran alegría y fervor - a esos numerosos y queridos amigos, evocando al beato Juan Pablo II y sus palabras fueron recibidas con un conmovido y gran aplauso:

«Me complace dar la bienvenida, junto a la sede de Pedro, a quienes formáis parte de esta peregrinación, que habéis organizado con ilusión para agradecer al Papa su viaje a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Saludo cordialmente de modo muy especial, a los jóvenes, que son los protagonistas y principales destinatarios de esta iniciativa pastoral impulsada vigorosamente por mi amado predecesor, el beato Juan Pablo II, del que hoy recordamos su tránsito al cielo».

Y hace ocho años, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Iglesia Argentina, celebraba la Santa Misa en memoria de Juan Pablo II, destacando la coherencia obediencial y trascendental de su corazón a la voluntad de Dios.

«Recordamos a un hombre coherente que una vez nos dijo que este siglo no necesita de maestros, necesita de testigos, y el coherente es un testigo. Un hombre que pone su carne en el asador y avala con su carne y con su vida entera, con su transparencia, aquello que predica», decía el Card. Bergoglio, de Juan Pablo II y añadía «este coherente que por pura coherencia se embarró las manos, nos salvó de una masacre fraticida; este coherente que gozaba tomando a los chicos en brazos porque creía en la ternura. Este coherente que más de una vez hizo traer a los hombres de la calle, para hablarles y darles una nueva condición de vida. Este coherente que cuando se sintió bien de salud pidió permiso para ir a la cárcel a hablar con el hombre que había intentado matarlo».

Es un testigo, dijo el Card. Bergoglio y terminó su homilía repitiendo las palabras: «Lo que necesita este siglo no son maestros son testigos». Y en la encarnación del Verbo, Cristo es el testigo fiel. Hoy vemos en Juan Pablo una imitación de este testigo fiel – reiteró, para añadir textualmente: «Y agradecemos que Juan Pablo haya terminado su vida así, coherentemente, que haya terminado su vida siendo simplemente eso: un testigo fiel».

(News.Va)

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‘Son evidentes los derechos de quien aún no ha nacido, al que se deben garantizar las mejores condiciones de existencia, mediante la estabilidad de la familia fundada sobre el matrimonio y la complementariedad de las dos figuras, paterna y materna’. (DSI #235)

Muchas parejas a las que no les es posible tener hijos recurren a otros medios para lograr convertirse en padres. Actualmente la fertilización in vitro, donantes de esperma u ovarios y los vientres de alquiler son las alternativas que más auge han adquirido. No obstante, la Doctrina Social de la Iglesia, en el # 235, señala que es necesario reafirmar que no son moralmente aceptables todas aquellas técnicas de reproducción como la donación de esperma o de óvulos; la maternidad sustitutiva; la fecundación artificial heteróloga en las que se recurre al útero o a los gametos de personas extrañas a los cónyuges.

Para Padre Jorge Ambert, que trabajó por más de 20 años en el Movimiento de Renovación Conyugal, el fin no justifica los medios. “El fin que es bueno no justifica los medios. La inseminación artificial, los vientres alquilados y la fertilización in vitro, por mencionar algunos, son medios ilícitos. El amor entre dos personas, que son complementarios, incluso genéticamente, se complementan porque la mitad de la vida la da uno y la otra mitad la da la otra, entonces es un acto personal que brota de un amor. No podemos convertir la vida en una probeta de laboratorio, en un experimento porque se despersonaliza, se desacraliza, se pierden muchos valores en este proceso”.

Asimismo destacó que “aunque tengamos que sufrir por el hecho de que no voy a tener la experiencia de parir y esa ciertamente es una experiencia bonita, hay que hacerle entender a las parejas que la única vida o la vida mejor no es la que se da en el vientre o en el útero, sino que la vida genuina es la que brota del amor, de un empeño por construir un hogar entre dos personas. Nuestra posición en la Iglesia Católica y nuestra filosofía cristiana es que la vida es simplemente causada por un acto de amor personal y si se destruye ese personalismo es una vida que se degrada”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Médica de Puerto Rico, Natalio Izquierdo detalló los problemas a los que se enfrenta una mujer que decide alquilar su vientre. “Tenemos que pensar en esa mujer que alquila su vientre, en algunos casos por necesidad y aunque todos sabemos que el embarazo no es una enfermedad, sí conlleva una serie de cambios hormonales y unos riesgos de salud a la hora del parto. No se está tomando en cuenta que esa persona que está prestando su vientre también está corriendo un riesgo de ética y esa pareja que desea tener un hijo en el vientre de otra está poniendo en riesgo a una tercera persona”.

De igual forma, el oftalmólogo reiteró los problemas emocionales a los que se enfrentan las mujeres que alquilan sus vientres. “Todas las mujeres que han parido saben que desde el primer momento que sienten al bebé dentro de su vientre lo van amando y también saben que cuando ese bebé nace y ellas le hablan el bebé se calma porque está acostumbrado a esa voz de mamá. El daño es doble para la madre que lo cargo en su vientre y luego del nacimiento tiene que entregarlo y para esa criatura indefensa que ya no va a escuchar a esa mujer que le habló mientras estaba en la barriga”.

Izquierdo advirtió a los médicos que están jugando a ser Dios porque sólo insertan embriones sanos. “Se están escogiendo los bebés. Si un bebé viene con tumores ese se desecha, cogemos al sanito. En ese sentido los médicos están jugando a ser Dios, están escogiendo. Nos quejamos de Hitler que quería una raza perfecta, pero estamos haciendo lo mismo cobijados bajo la ley y eso sin duda tiene un impacto moral y espiritual”, dijo el galeno.

De otro lado, Padre Cano enfatizó que una procreación fuera de la pareja la prefiere calificar como “artificial” porque no conlleva la consumación de una unidad en el amor entre un hombre y una mujer.

“Entonces yo entiendo que en cierta medida muchos profesionales de la línea de la salud, sobre todo aquellos que verdaderamente se han ido en la línea de atender a las mujeres que van a tener a su prole o su hijo, buscan también ganar un poco de dinero tratando de que esta filosofía del vientre alquilado tome auge, porque eso deja mucho dinero y yo me opongo a eso”.

Sobre las parejas del mismo sexo que están utilizando el vientre de alquiler como una alternativa para convertirse en padres, Padre Cano Alayón señaló que es importante orientarlos. “Alquilar un vientre entre una pareja del mismo sexo tiene que verdaderamente cuestionarse porqué de ahí va a venir una vida y esa vida va a llegar a una sociedad. Es importante que sepan los efectos que va a tener en esa criatura que va a tener dos papás o dos mamás”, subrayó el Vicario de Pastoral Familiar, de la Diócesis de Caguas.

Ante esto Padre Ambert confirmó que “la vida necesita un lugar especial que no es un laboratorio, que no es dos papás o dos mamás, eso está fuera del personalismo. Esto sería degradar la experiencia de la maternidad y la paternidad y estamos en contra de ver esta forma de perder la vida”.

Finalmente, el Catecismo de la Iglesia Católica, en el # 2370, indica que el Evangelio enseña que la esterilidad física no es un mal absoluto. Los esposos que, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, sufren por la esterilidad, deben asociarse a la Cruz del Señor, fuente de toda fecundidad espiritual.

“Pueden manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo”, concluyó.

 

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En esta ocasión, el doctor Luis Ortiz Espinosa, presidente de la Sociedad Dermatológica de Puerto Rico, habla sobre la varicela, una enfermedad que es muy común.

El doctor Ortiz Espinosa detalló que esta enfermedad, bastante frecuente en la niñez, es una condición infecciosa causada por un virus de la familia a los que pertenece el herpes y la culebrilla.

“Lo que ocasiona es que el virus, al infectar las células de la piel, produce unas lesiones como ampollas que se pueden llenar unas de pus y otras de sangre”, explicó el doctor. Añadió que las pelotitas dejan llagas y marcas en la piel o cicatrices.

 

¿Cómo se contrae la varicela?

El especialista en dermatología comentó que hay personas que la contraen de otras infectadas por el virus. “La varicela se puede contraer de otra persona y tiene un periodo de incubación de unos tres hasta siete días. Lo contraes a través de contacto directo por las ampollas que echa”, mencionó. Indicó, además, que éstas tienen un líquido en cuyo interior habita el virus.

“Si las tocas cuando están húmedas es cuando se contagia, cuando está seco, ya no contagia”. El doctor aseveró que algunas personas piensan, erróneamente, que cuando están secas es cuando se contagia. Precisó que esta creencia se da porque a la otra persona contagiada podrían aparecerle las llagas cuando a la primera se le han secado; pero la segunda ya las tenía en periodo de incubación desde antes.

Otra forma de contagio de la varicela es mediante la saliva. El galeno explicó que las personas cuando hablan expiden gotitas de salivas microscópicas, y ahí también está el virus. “Especialmente se concentra mucho en la saliva”, dijo. Enfatizó que una persona con varicela debe evitar hablar de cerca con las personas o darles un beso.

“Y la persona que está con ella no debe tocar las ampollas, y si las toca debe lavarse las manos rápido”.

El doctor Ortiz Espinosa contó que hay niños que sin nacer, en sus primeros meses de formación en el útero, podrían contagiarse con esta enfermedad si su madre es portadora, conocida como varicela neonatal; la cual describió como “extremadamente peligrosa”, porque puede causar mal formaciones en el bebé.

Por el contrario, si a la madre la da el virus en sus últimos meses de gestación, el bebé al nacer podría también contraer la varicela, si aún está activa. “Una varicela a un recién nacido puede ser fulminante”, acotó.

 

Síntomas de la varicela

El médico informó que, cuando se contagian, las personas comienzan a sentirse mal y les da fiebre. De momento, comienzan a salirle las vesículas o ampollas, en la cabeza y orejas. Luego, éstas salen en la cara, brazos y piernas, y se van moviendo hacia las extremidades.

“Pasa por las etapas de ampolla, se seca, se descama y deja entonces la marquita a veces profunda para toda la vida”, sostuvo.

“Casi siempre cuando hay fiebre es cuando está más activo (el virus).Cuando hay fiebre el cuerpo está atacando las ampollas, los primeros siete días y puede durar hasta los 14 días, en el gran por ciento se va y no deja nada más que las cicatrices”, indicó.

Sin embargo, la varicela puede dejar ciertas complicaciones en personas que tengan condiciones como cáncer, sida o leucemia, como afectar el pulmón o irse al cerebro. También, en casos extremos, podría dar meningitis. A algunos pacientes les da la varicela hemorrágica. Las ampollas se llenan de sangre y es bien severa, declaró. “Este virus se esconde en el cuerpo para el resto de la vida”.

 

Tratamiento

El doctor Ortiz Espinosa recomendó no rascarse las ampollas ni llagas para evitar lo más posible las cicatrices. Además, aconsejó buscar ayuda temprana con un especialista. Se recetan cremas y medicamentos orales para reducir la duración y severidad. “Se le recomienda (al paciente) que descanse y se aísle”.

También, se les sugiere a las personas con el virus que se hidraten mucho.

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