“Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas”, (Jn 2, 14).

Cristo nos dio ejemplo del respeto a la casa sagrada de oración y morada del Padre que en la actualidad es la parroquia o el templo, con el altar y el sagrario, donde familias puertorriqueñas se congregan para escuchar la Palabra y celebrar la Eucaristía.

El celo que nuestro eterno Maestro demostró debe inspirar a cada cristiano a cuidar de toda profanación o falta de respeto a la Santa Iglesia.

“Hay que cuidar los sentidos en general”, especificó Padre William Rivera Rivera, L.D. Director del Santuario Nuestra Señora del Encuentro en Orocovis.

Los visitantes del lugar de peregrinación van “a visitar a un Rey”. Cualquier ejercicio negativo, dijo Padre William, implica una falta de respeto a uno mismo y al divino Señor Jesús.

“Purificar el templo es no pecar contra la casa de Dios, es respetar la santidad del templo”, replicó Padre Gregorius Bayer, ORC, Superior y Director Cofradía Santos Ángeles en Colombia, México y Puerto Rico.

El sacerdote de la Santa Cruz señaló que, a juzgar por las tertulias entre feligreses previo al inicio de la Eucaristía, los templos en ocasiones se asemejan más a una plaza pública.

“Además, hay personas que andan destapadas”, dijo en alusión a los feligreses que se visten como si fueran a jugar golf o de paseo por la playa.

A esto se suman las distracciones como juegos electrónicos y celulares. “Debemos cuidar la puerta de los ojos para no manchar la presencia de Dios”, sostuvo.

 

Vestimenta impropia

Explica el Catecismo que la pureza exige pudor. El número 2522 declara que el pudor es modestia e “inspira la elección de la vestimenta”.

Según el Código de Derecho Canónico, la limpieza y la pulcritud son necesarias para honrar la santidad que corresponde al lugar sagrado. (#1220 § 1)

Las ropas inapropiadas faltan al noveno mandamiento, a las normas del templo, al pudor y a la pureza. Además, son obstáculo para los que luchan contra la impureza del deseo del esposo o esposa del prójimo y cometen adulterio en su corazón (Mt 5, 28).

En el Santuario Nuestra Señora del Encuentro del Lumen Dei observan un código de vestimenta. Cada feligrés o visitante es orientado al llegar y a las damas con los hombros descubiertos les facilitan pañuelos.

En 2010 el código de vestimenta de las basílicas se extendió a todo el Estado del Vaticano donde los hombres no pueden entrar con pantalones cortos y las mujeres con minifaldas u hombros descubiertos.

 

Silencio interior

“Dios habla en el silencio”, confesó Padre Urian J. Pérez Zapata, asesor religioso de los jóvenes del decanato de San Germán, al recordar el pasaje bíblico en que el profeta Elías escucha a Dios en el susurro de una brisa suave.

Se visita la casa de Dios para comunicarse y encontrarse con Él. Las distracciones de celulares, ruidos innecesarios y juegos electrónicos interfieren con la escucha de la Voz del Señor. Ese tiempo pertenece a Dios para escucharlo, adorarlo, darle gracias y hablarle. De otra forma, es “robarle tiempo a Dios”, dijo el sacerdote.

“El silencio es una actitud que hay que cultivar”, añadió.

El presbítero recomendó el rezo del Santo Rosario o el Vía Crusis antes de la Santa Misa, como una orientación y autoeducación en el silencio.

 

Templos de Dios

El cuerpo es templo vivo del Paráclito (#362 y 1 Cor 6, 19).

Así, pues, Padre Cornelius Pfeifer ORC recordó que “como templos de Dios somos como un tabernáculo vivo y como un trono que llevamos a Dios en nuestro corazón”.

“Cuando pecamos, deformamos la imagen de Dios en nosotros”.

El presbítero recomendó no complacer el cuerpo constantemente. Recomienda su purificación con oración, abstinencia y ejercicios espirituales.

 

¿Cómo honrar la casa del Padre?

Todo católico, a juicio de los sacerdotes entrevistados, debe cuidar, honrar y santificar el lugar sagrado donde se congrega el pueblo de Dios.

Respetar la casa de Dios, mantener un espíritu de oración, hacer la genuflexión al Santísimo y la reverencia al altar manteniendo un vivo sentido sacro dentro del templo, son ejemplos obligatorios de cómo debe ser el comportamiento de un verdadero cristiano en la morada de Jesús Sacramental.

"Cada cristiano se debe exigir reverencia, silencio, espíritu de adoración y escucha de la Palabra para que nuestros corazones sean transformados”, opinó Padre Luis Antonio Alicea, Vicario de Catequesis y Evangelización de la Diócesis de Fajardo-Humacao.

La estructura sagrada no es un mercado, una cancha de baloncesto o un lugar de actos sociales, aseveró Padre Alicea mientras subrayó la consistencia en la adoración a Dios en el lugar sagrado y su relación con la honra al cuerpo humano como templo del Espíritu Santo.

“Casa, templo y recinto que debe ser cuidado con amor, esmero, pasión y afán; que no haya en él libertinaje, odio, violencia, intolerancia, envidia, codicia, avaricia y dejadez".

 

¿Qué hacer en el templo?

1. Tener un código de vestimenta visible a la entrada del templo

2. Tener disponible artículos de modestia

3. Procurar mantener el espíritu elevado en oración

4. Concentrar el ser en un sentido sacro del templo

5. Hacer genuflexión ante el Santísimo y reverencia ante el altar

6. Que todo fiel católico dé ejemplo


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